Here is the first sketches of the Isekai, and the script for the chapter 1 and 2...it is in spanish for now, but google translate can help (work in progress!) CAPITULO 1. Era un día 31 de octubre. CALEB entró al gimnasio de la universidad, caminando entre la multitud que se había congregado para las celebraciones, en medio de la estridente música y las luces danzantes. Todos iban disfrazados y CALEB no era una excepción. Su disfraz era una sencilla túnica de estilo medieval con una capucha que le cubría el rostro. Como CALEB era un muchacho gordo, el disfraz lo había hecho a su medida. Mientras caminaba, repasaba mentalmente los pasos de su plan. Lo primero y más importante era asegurarse que las 3 chicas estuvieran en el lugar. Claro, en redes sociales su presencia a dicha fiesta estaba confirmada, pero necesitaba confirmación visual. De nada servía seguir adelante si alguna de ellas no había venido o se encontraba temporalmente ausente en el baño o afuera del gimnasio. A la primera que vio fue a BEATRICE. En ese momento, conversaba animadamente con sus amigas, con un hermoso disfraz de princesa. Su apariencia era tan deslumbrante como el día en que la vió por primera vez y mientras la veía sintió una punzada en su pecho. Al poco caminar, también pudo comprobar la presencia de FRANCESCA y LUCIA, ambas bailando animadamente. Las 3 chicas se encontraban en un sector cercano a la tarima donde se encontraba el dj y sintió que, por una vez, las cosas estaban saliendo como debían. A continuación, volvió al acceso principal y lo cerró con un grueso candado, para a continuación, hacer lo mismo en la salida de emergencia. Nadie estaba cerca de ninguna de las entradas en ese momento, por lo que no hubo imprevistos que resolver. Respiró profundamente y se acercó al DJ, a paso firme. -Vete de aquí.- Le dijo de forma cortante. El DJ, que parecía no haber advertido su presencia hasta ese momento, lo miro casualmente y volvió a mirar el tablero frente a él. - Sal de aquí, sin hacer ruido.- le repitió. - Fuck off kid. En la mirada del DJ estab vez había molestía. Pero antes de que pudiera agregar algo más, CALEB apartó un poco su túnica, lo suficiente para que el DJ pudiera ver el arma. Inmediatamente el color abandonó su cara. Las armas no eran difíciles de conseguir en su país. Siendo mayor de edad, es decir, teniendo más de 18 años, legalmente no podían restringir tu acceso a ellas. Incluso los diferentes exámenes psicológicos que se solicitaron años atrás ahora eran considerados vulneratorios de los derechos de las personas. - sin hacer escandalo.- Ordenó. El DJ asintió levemente y retrocedió con cautela. CALEB sabía que a partir de ese momento no tendría mucho tiempo para actuar, pues lo más seguro es que el DJ diera aviso a los guardias o la policía. Inmediatamente empezó a manipular el tablero del DJ y luego de apagar la música encendió los micrófonos. -Su atención por favor.- Sus palabras resonaron en el súbitamente silencioso gimnasio. Todas las miradas estaban sobre él en ese momento. -No quiero molestarlos por mucho tiempo, sólo necesito entregar un mensaje a 3 amigas que se encuentran aquí esta noche: FRANCESCA...LUCIA...BEATRICE. Mientras las nombraba, dirigia su mirada a cada una de ellas. Los asistentes seguían en silencio, visiblemente confundidos. Las chicas, en cambio, ya lo habían reconocido y hacien gestos de incomodidad y desagrado. - Ustedes arruinaron mi vida y es justo que yo arruine la suya. Mientras lo decía sacó desde el interior de su túnica una pistola glock g19 y la alzó sobre su cabeza. El caos fue inmediato. La gente corrió hacia las salidas, sólo para descubrir que estaban atrapados. CALEB simplemente espero unos momentos hasta que ese hecho se hiciera evidente para volver a hablar. - No se preocupen. No tengo intención de dispararles, chicas. Eso sería demasiado fácil. Alzó la pistola y la puso sobre su cabeza. -Lo que hoy verán los acompañará el resto de su vida, porque saben que ustedes fueron las causantes. Hizo una pausa y cerró los ojos. Justo cuando iba a presionar el gatillo, un sonido, a medio camino entre grito y risa, rompió el silencio. -No me hagas reir. La voz de LUCIA lo detuvo. -Eres una mierda de persona, CALEB, tu suicidio será lo único bueno que haz hecho. El silencio volvió, pero sólo un instante. Inmediatamente diferentes voces se alzaron en apoyo, insultándolo. Estaba claro, una vez que LUCIA gritó su nombre, tenía la certeza de que todos lo conocían. Y era muy probable, había aparecido incluso en televisión y radio a nivel nacional, por lo que era una celebridad, para su desgracia. Los distintos gritos poco a poco se fueron uniendo en un sólo canto, una sola frase: HAZLO. Su plan había fallado. Su error había consistido en pensar que los valores del resto serían parecidos a los suyos. En la multitud y, en especial en las 3 chicas, no había sombra de culpa, al contrario, sus miradas sólo mostraban decisión y hasta entusiasmo. Ahora, su suicidió sólo era una forma de escape, pero ya no una venganza, estaba claro que su muerte sólo sería una anécdota para el resto. Pero CALEB ya estaba cansado, derrotado, así que cerró los ojos, acercó su dedo al gatillo y mientras lo presionaba una luz blanca engulló la sala, y sus asistentes, hasta que no pudo ver más luz. CAPITULO 2. CALEB abrió los ojos lentamente mientras sentía los murmullos a su alrededor. Sentía los brazos rígidos y adoloridos. Mientras volvía en sí, como si despertara de un largo sueño, se dio cuenta que sus brazos estaba atados a la espalda, estaba amordazado y que se encontraba tirado en el suelo, de costado. Una voz, fuerte y cálida, lo sacó de su somnolencia y aturdimiento. -Veo que ya todos han recuperado la conciencia. Les brindo la más cordial bienvenida. Frente a él, un anciano de mirada alegre y ropas sueltas lo miraba fijamente. -Deben tener muchas preguntas. Pronto las responderé encantado. CALEB estaba tan absorto viendo todo eso, que sólo entonces notó la presencia de los demás allí. A su alrededor habían 9 personas más, todas amordazadas y maniatadas: en total, eran 5 mujeres y 5 hombres, contándolo a él. Para su sorpresa, entre ellos se encontraban las 3 chicas: FRANCESCA, LUCIA y BEATRICE. El cuarto era amplio, con un techo de al menos 5 metros de alto, sostenido por distintos pilares. El piso estaba cubierto con alfombras y, en el lugar donde ellos estaban, cojines hacían un poco más cómodo su descanso. Además del viejo del pergamino, habían 12 personas más, algunos de los cuales vestían armaduras y portaban espadas y otras armas de estilo medieval. -Mi nombre es ZINGIBER, y seré su anfitrión. Desde ya les pido disculpas por las ataduras, pero era necesario tomar precauciones, tanto por vuestra seguridad como por la mía. Ustedes se encuentran en el IMPERIO ALBAN DEL OESTE, en el CONTINENTE DE PADAK . Los hemos traído aquí desde tierras lejanas para que con vuestras habilidades nos puedan asistir. Ahora, si me prometéis estar tranquilos os liberaré de vuestras ataduras y pasaremos a la mesa central a conversar acerca de este tema, junto a una agradable comida. Nadie había escuchado hablar de esos lugares y el aspecto de quienes estaban allí parecía de otra mundo o bien de otra época. Pero en medio de la confusión, realmente no tenían más alternativas así que todos asintieron, con lo que, a la señal de ZINGIBER, varios guardias armados se acercaron a liberarlos. En silencio, todos se levantaron y siguieron a ZINGIBER a través de un pasillo hasta una amplia sala, con una mesa alargada y sillas mas que suficientes para albergar a un grupo 3 veces más numeroso. Había suficiente comida, entres los que parecía haber extrañas clases de vegetales, carnes y salsas, asi como botellas de líquidos de distintos colores. - Por favor, coman cuanto deseen.- dijo ZINGIBER. - Lo que quiero no es comida, es volver a casa! - dijo en voz alta LUCIA. Exijo que nos lleven de vuelta. Uno de los guardias, que estaba justo detrás del asiento de LUCIA, dio un paso hacia adelante y llevó la mano a la espada, pero ZINGIBER le hizo un gesto para detenerlo. - Por supuesto. Volverán a su mundo, pero por ahora no es posible. Traerlos significó el uso de una gran cantidad de recursos y enviarlos de vuelta requerirá lo mismo, pero lamentablemente no disponemos de ellos en este momento. LUCIA amagó a hablar, pero ZINGEBER continuó. -...Sin embargo, si ustedes colaboran con nosotros no sólo podrán regresar a su hogar, sino que tendrán fama y riquezas de una forma que jamás imaginaron… Muchos viajeros de otros mundos deciden quedarse definitivamente y disfrutar de estos beneficios. Hubo un silencio largo, que fue quebrado por la voz de FRANCESCA. - ¿Por qué nosotros? Somos personas ordinarias, estudiantes, no tenemos entrenamiento de combate. - Ustedes no son personas ordinarias, estoy seguro que pueden darse cuenta desde ya. Los viajeros de mundos siempre tienen habilidades especiales, por lo que pueden convertirse en Místicos.- afirmó ZINGEBER. - Místicos?- preguntó otro de los estudiantes. -Así se nombra a aquellos que pueden hacer magia. Sólo una pequeña parte de la población puede llegar a hacerlo e incluso ellos deben utilizar cristales para extraer la magia y conducirla a través de conjuros. Los viajeros de otros mundos rebozan de magia naturalmente, por lo que pueden ser místicos incluso sin el uso de cristales. Por eso ustedes son tan especiales. Magía. La palabra resonaba en la mente de CALEB. La magia podría permitirle cumplir sus objetivos y castigar a aquellos que lo habían agraviado. ¿Podría ser esta una segunda oportunidad? ¿Una segunda vida en la cual pudiera redimirse de su vida anterior? Era posible, pero los demás también habían obtenido habilidades mágicas, no iba a ser sencillo. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de LUCIA. - Yo no tengo problemas en ayudarlos, pero sólo si él no forma parte.- LUCIA apuntó a CALEB.- Era un criminal en nuestro mundo, que además nos amenazó con un arma hace poco tiempo. Estoy segura que no puede hacer nada para ayudarlos y que estaremos mejor sin él. - Los demás asintieron y dieron palabras de apoyo. CALEB decidió permanecer en silencio, con los puños apretados. Sabía que nada podía ganar discutiendo. - Mis señores y damas, por favor, no nos apresuremos. Cada uno de ustedes es valioso para nosotros. Pero nada nos obliga a hacerlos trabajar juntos, es más, es probable que nos ayuden más estando separados, apoyando cada uno de ustedes a diferentes unidades. Yo me encargaré que no haya problemas. La cena siguió en un ambiente tenso y otras preguntas fueron formulándose, pero ZINGIBER las eludió. - Nos es mi deseo sobrecargarlos de información, pues eso puede ser perjudicial para ustedes en este momento de adaptación. Coman bien, después de eso les haré una prueba para determinar sus habilidades y los conduciremos a sus aposentos. Mañana entraré en mayor detalle para explicar que necesitamos de cada uno de ustedes, de acuerdo a los resultados de esta prueba. La comida siguió en relativo silencio. Varios de los estudiantes se veían emocionados. Las chicas, por otra parte, no tanto. En particular LUCIA y BEATRICE parecían muy enojadas. Una vez que la cena terminó,los condujeron hacia otro salón, muy elegante como los anteriores. -Pues bien, sólo necesito que cierren los ojos y calmen sus pensamientos mientras uso este pergamino para explorar sus habilidades.- ZINGIBER alzo el pergamino y tras recitar unas palabras este se consumió. La mano del mago apuntó a cada uno de ellos durante algunos segundos. Al pasar sobre CALEB, una mueca de disgusto casi imperceptible se formó en su cara. -Muchas gracias por su colaboración – dijo el anfitrión con una sonrisa- . Mis aliados los acompañarán a su habitaciones para que disfruten de un merecido descanso. ZINGIBER se dio medio vuelta y desapareció mientras soldados les indicaban que los siguieran.