¡Feliz domingo!
Hoy quiero comenzar a compartir contigo un nuevo experimento y me gustaría saber qué te parece.
Cuando aprendí fotografía en la escuela audiovisual, lo primero que me enseñaron fueron la fotografía de estudio. No puedo llegar a expresarte lo mucho que odié la fotografía en ese entonces. Mis primeras fotos eran con un fondo de croma y el ejercicio era trasladar el modelo a un paisaje fantástico y tratar de aprender adaptar la iluminación para que la foto quede lo mas natural posible. Spoiler: era horrible.
Por eso, siempre he huido de la frialdad y la sobriedad del estudio. Siempre me he repetido que en estudio no se puede transmitir porque la luz y el entorno son necesarios para contar una historia.
Quizá aún no estoy del todo desacuerdo con esa afirmación, pero necesito probar hasta qué punto estoy equivocado. Por eso, desde que tengo estudio propio, he querido encontrar el momento para hacer pruebas de iluminación con los que poder expresarme.
Hoy comienzo una nueva serie en la que no te presento proyectos como tal. Te comparto de manera cruda mis experimentos. ¿Qué diferencia hay con una sesión más preparada? No sabría decirte porque cada shooting tiene su parte de experimentación.
Para esta primera parte utilicé este esquema básico. Coloqué la luz principal de manera cenital pero girada hacia la modelo unos pocos grados con el difusor, y para iluminar también la parte trasera, coloqué una luz trasera con el grid, para que la luz trasera sea más dirigida.
De esta manera, tenemos una iluminación suave en la parte superior, pero se generan sombras arrojadas hacia abajo. Tanto cuello, pecho y cualquier parte del cuerpo que trabajes dirigiendo hacia el suelo. Al ser fondo blanco, la luz refleja, pero al estar cerca no rebota demasiado. Si quisiera potenciar esas sombras necesitaría colocar una superficie negra para parar esos rebotes.
Mi conclusión es que esta iluminación es bastante pura y suave sin ser totalmente plana.
¿Qué te transmitió esta iluminación?
Un abrazo
Carlos