And just one more to end
The draw requested by the winner. And the story made by the winner (sorry i lost the english version)
Un sabado de locos
Carol era una chica extraña. De pelo azul (teñido) con un degradado negro hacía las puntas, usualmente vistiendo una camiseta morada de mangas cortas, una falda negra corta y unas botas largas hasta las rodillas; además de eso contaba con sus muñequeras negras, dando un aspecto de chica gótica y ruda, qué sería completo de no ser por la ropa interior que usaba la chica. Carol era propensa a tener ropa interior… no muy ruda, por lo que era sencillo notar que tenía calzoncillos blancos, panties con diseños de ponis y flores, panties de colores rosadas claro e infantiles, siendo esa la ropa interior que usualmente la “chica gótica” usaba.
Carol, cómo una chica gótica, quería ser vista como una bully, cómo una chica ruda y que causa problemas, alguien que va de lado a lado destruyendo cosas, generando y el caos y dándole wedgies a perdedores. Lastimosamente y por cosas de la vida, Carol no era así, aunque lo intentaba, pues ella era una perdedora patética. ¿Pruebas?, solo había que mirar lo que había sucedido en esta semana:
Lunes. Carol sin querer se había tropezado con una chica en los pasillos. Resultado, la chica nerd colgaba de su ropa interior azul con estampados de flores, afuera del casillero de un estudiante al azar, con la falda en sus tobillos y los cordones de sus botas atadas con fuerza entre si para hacer más difícil la liberación. El hecho que fuera al final de las clases ayudó a mantener la dignidad de la chica gótica, aunque eso hizo que estuviera colgando unas tres horas hasta que su madre, Juliette, llego a la escuela (hacia esto al menos unas 3 veces por semana) y bajo a su hija del wedgie colgante. – ¿Eran necesarios que comprarás de esta marca? – fueron las palabras que dijo Carol mientras ella y su madre caminaban a casa, siendo que la chica nerd estaba arrastrando una cola de tela detrás de ella, sin un solo signo de desgarro por parte de la tela. – Si, y cómo no están rotas, las traerás mañana a la escuela, se nos va mucho dinero en tu ropa interior. -. El hecho que Carol caminará cómo un pato por cómo estaban atadas sus botas no ayudaba.
Jueves. Luego de dos días de “descanso” (relativamente hablando), debido a las enormes burlas que Carol tuvo el martes por tener que llevar unas panties estiradas, saliendo de su falda todo el día hasta que fueron rasgadas por una chica “piadosa” qué le tuvo la suficiente lastima cómo para terminar con su humillación. (Aunque luego de eso le robo la falda a Carol y la puso en la cima de la bandera, por lo que Carol tuvo que correr por los pasillos sin panties y sin falda hasta la oficina de la enfermera…). Así que finalmente el jueves luego de toda la humillación sufrida los dos primero días de la semana, y el miércoles siendo el día de descanso para la chica nerd, pues Carol encontró su destino sellado por la tarde de ese mismo día. Lo peor es que no fue a manos de un bully… Sino de su novia.
- ¡¿Cómo se te pudo olvidar nuestro aniversario?! – cada palabra era seguido por un tirón de Pattie, quien con toda su fuerza hacía rebotar a Carol por sus panties en un wedgie terrible que tenía a la chica nerd al borde de gritarle a su madre por ayuda. Caso que Juliette no haría, pues Carol estaba rebotando en la sala de su casa, mientras su madre sentada en el sofá, con una taza de café, veía cómo su hija merecía su (merecido) castigo por olvidar una fecha importante. - ¡Lo siento, todo paso muy rápido! – fueron las excusas de Carol, quien luego de eso sintió cómo su novia (enojada) apoyaba su pierna en la espalda de Carol, para dar un tirón fuerte haciendo que la ropa interior se rasgará, para luego meter la ropa interior rota (un par de calzoncillos blancos) en la boca de su novia. – Mañana me llevarás a ver una película o te ira peor -. Acto seguido, Pattie abandono la casa, todo mientras Carol se quedaba en el suelo, al borde del desmayo, mientras su madre tomaba un sorbo a su taza de café. – Lo merecías -.
Viernes. La cita con Pattie fue más dolorosa de lo que debía ser (qué en teoría, debería de ser cero). Ver una película con un wedgie de silla, usando panties fucsias con brillantina no era lo mejor. Todos podían ver la ropa interior de la chica nerd, atoradas en el espaldar de la enorme silla, lo que traía risas y burlas hacía Carol, quien, con su rostro sonrojada, usaba sus manos para intentar cubrir su cara. – Pattie… ¿Esto es necesario? – un “sí” cortante fue la única respuesta, a lo que Carol decidió no abrir más la boca durante toda la película, ni siquiera cuando unos bullies se encargaron de tomar la ropa interior atrapada en el espaldar, para empezar a dar tirones hacía abajo, dándole un wedgie de rebotes más silla a Carol, quien solo podía poner una mueca de dolor y maldecir en voz baja. La película duraba 2 horas y 48 minutos, y hasta ahora iban en la primera hora de película.
Todo eso ya había pasado, hoy era sábado, hoy sería un día normal y de descanso. Carol estaría en su casa ya que no necesitaban hacer compras, Pattie estaba en un viaje a la casa de sus abuelos, sus amigos estarían ocupados hoy haciendo proyectos de la escuela, y sus matones estarían en una fiesta (a la cual solo las personas populares fueron invitadas, obvio Carol no). Hoy era un día de holgazanear… - Carol, ayúdame a limpiar la casa – fueron las ordenes que se dieron desde la sala en el primer piso. Así que a regañadientes y murmurando maldiciones (y muchas veces la palabra “mierda), Carol termino ayudando con la limpieza de la casa sin más, mientras de fondo se escuchaban las canciones de Camilo Sesto cómo apoyo musical - (es mi historia y aunque esto no sea canon, no me importa :3) -.
Había pasado ya medio día desde qué habían iniciado con la limpieza, siendo que Juliette tuvo que salir unos momentos, pues se le había olvidado comprar algunas cosas en el supermercado, por lo que Carol se quedó sola haciendo la limpieza, algo que la llevo a encontrar un suceso… ¿Raro? Se podría decir, pues era una puerta pequeña que estaba escondida en la habitación de su madre. Algo bastante raro, pues su madre nunca había hablado de esto. La curiosidad invadió a Carol para ver qué había allí adentro, a lo que encontró… Nada, un espacio vacío. – Ta vez más al fondo – fue un murmullo que se dijo a sí misma la chica, por lo que entro por la puerta hacía una pequeña habitación donde no había nada, vacía, solo polvo. – Yo no limpiaré esto, a la mierda todo – decía la chica mientras salía de allí rápidamente para encontrar ahora una habitación completamente diferente.
Su madre era una mujer sencilla, solamente tenía su cama, su guardarropa, una mesa de noche y su televisor en la habitación, una habitación típica de una madre. Pues ahora Carol se encontraba en una habitación repleta de posters de bandas de metal y rock de los 70 y 80, con frases bastante vulgares escritas en el techo (Carol no sabía cómo había llegado un “Chúpame el trasero” al techo) y también había basura y ropa sucia tirada en el suelo ¿Dónde estaba ella?
Bastante confundida por todo, Carol intenta salir de la habitación, para ver qué era lo que había pasado. Pero en ese mismo momento Juliette entró.
No era la mujer qué ella conocía, se veía mucho más joven, mucho más jovial y mucho, mucho más ruda (el hecho que trajera un par de calzoncillos azul celeste rotos en la mano no ayudaba mucho). – Estúpida Sarah, se cree mejor que yo – fueron las palabras que escucho de la Juliette joven. – Espero se crea mejor cuando le estén sacando la ropa interior del trasero, bendito sea el que invento el super pegamento… ¿Tú quién eres? -. Dejando de lado sus murmullos y peleas, la Juliette joven se quedó mirando bastante confundida a la chica gótica que tenía enfrente de si, hasta que vio la puerta pequeña de su cuarto abierta. – Oh… Entraste por allí ¿Qué eres de mi en el futuro? –.
Ambas Juliette conocían del funcionamiento de la puerta (a veces incluso cambiaban de lugar), pero la Juliette del futuro (presente de Carol) nunca le había mencionado acerca de su hija ¿Acaso fue por vergüenza?... Más bien fue para mantener a Carol a salvo, ella se conocía a sí misma, y sabía que si la Juliette más joven se daba cuenta que su hija era una perdedora… No podría terminar bien.
- Responde a mi pregunta, o te sacaré la información a la fuerza – fueron las palabras que salieron de Juliette, solo que ahora en un tono más amenazante. – E… eh. Soy tu hija – respondiendo sin cuidado, esto dejo a la Juliette más joven perpleja. - ¿Tengo una hija? La yo mayor nunca me dijo nada de eso… ¿Por qué? – Esto estaba empezando a incomodar a Carol, quien ahora se dio cuenta que su madre no le había dicho de este lugar por una razón. Juliette siempre le había dicho a Carol que ella había sido una chica calmada y tranquila cuando era joven, pero viendo el cuarto, viendo el aspecto de su madre y, sobre todo, viendo el rincón de la habitación qué estaba lleno de pares de ropa interior rotos, todos con diferentes nombres, ni ella, ni su trasero estaban a salvo aquí. – Y dime… Hija, ¿Acaso eres cómo yo? -. La pregunta detuvo el corazón de Carol por unos segundos. Ella empezó a sudar fuertemente, sus ojos buscaban una manera de salir de allí, pero tanto nerviosismo le dio la pista que le faltaba a la joven Juliette de porqué su yo mayor no le había hablado de su hija. – Supongo que no, y es una lástima, aunque mi yo mayor parece que te tiene mucho cariño y debe ser por algo… Pero igual ya qué estás aquí, no perdamos el viaje -. Lo último fue dicho con una sonrisa sádica que cubrió todo el rostro de la Juliette más joven, lo que hizo que Carol casi se orinará encima del miedo. – Mal día para usar calzoncillos blancos -.
La Juliette mayor regresaría a su casa, para ver que la limpieza no había avanzado mucho. Aún faltaban alguna habitaciones y la cocina no estaba limpia, por lo que rápidamente fue (con un gran enojo) a buscar a su hija buena para nada, pensando que estaría hablando por teléfono o mirando redes sociales. Se dirigía derecho a la habitación de Carol, hasta que un gemido de dolor la detuvo… El gemido venía de su habitación. – Ay… Por favor que no sea lo que creo que es -. Lamentablemente, si fue lo que creía que era. Allí en el suelo de su habitación se encontraba Carol… O bueno, lo que se podía ver de ella. El trasero de la chica era de un tono rojizo carmesí y brillante, dolía de solo verlo, y el hecho que en el trasero tuviera escrito “NERD” en letras mayúsculas y con la tinta aun fresca, solo agrego una capa de humillación y pena. Lo siguiente, la falda de Carol había sido usada para atar sus piernas de forma que quedarán juntas y no pudiera moverse por su cuenta, las botas de la chica se encontraban perdidas, y las medias habían sido usadas cómo una mordaza improvisada. Pero lo peor de todo… La ropa interior, Carol había sido envuelta en metros de tela, y aunque la Juliette mayor no vio todo lo que paso, se imaginó lo que hizo su yo pasado. Wedgies de rebotes, wedgies atómicos, estirar las panties hasta límites inimaginables mientras su hija chillaba de dolor y pedía piedad y clemencia (además que parte de los recuerdos de la Juliette joven ahora llegaban a la mente de la Juliette mayor), ver cómo tomó sin piedad los pezones de su propia hija y los torció al punto que se tornaron morados, ver cómo sus oídos están tan llenos de saliva y cómo fue frotada con tanta fuerza que estaba segura que Carol no podría escuchar bien por una semana, ver cómo había pateado las partes íntimas de Carol sin piedad alguna y más de una vez (lo que explicaba por qué las piernas de Carol no paraban de temblar, y tampoco ayudaba el hecho que Juliette también usaba botas cuando era más joven). Agreguemos eso a qué a la Juliette más joven aun le había quedado super pegamento qué había usado con Sarah anteriormente, así que el trasero de Carol estaba lleno de esa sustancia, impidiendo así mismo que ese wedgie pueda ser quitado fácilmente. Y no solo había sido el trasero, sus pechos (desnudos, pues había destruido la ropa de Carol) también tenían pegamento, la frente de Carol igualmente y su entrepierna…
- ¿Quieres que vayamos a la clínica de wedgies? – fue lo que dijo Juliette con algo de pena por su hija, quien solo asintió débilmente, agradecía que su madre fuera mucho más calmada ahora, y ahora ella prometería ser una mejor hija, aunque sus wedgies no iban a cambiar, pues varias personas la vieron yendo a la clínica de wedgies envuelta en solo sus calzoncillos blancos, cosa que ella escucharía el lunes en la escuela… Si es que iba, no sabían cuánto tiempo tardaría en recuperarse de esta pequeña aventura. Mientras tanto, en la mente de Juliette pensaba si ir a visitar a su yo del pasado a devolverle el favor.